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Conversor de audio

Convierte entre MP3, M4A, WAV, FLAC y OGG, o saca el audio de un vídeo ya convertido al formato que quieras.

Suelta · elige · pega

Suelta un vídeo para empezar

Tu archivo se queda en este dispositivo. No se sube nada.

Cómo funciona

  1. 1

    Añade tu archivo

    Suelta un archivo de audio, o un vídeo si lo que quieres es extraer su pista de sonido. Se queda en tu dispositivo.

  2. 2

    Elige el formato

    MP3 por compatibilidad, M4A por calidad en menos espacio, WAV o FLAC si lo quieres sin pérdidas y OGG para los archivos más ligeros.

  3. 3

    Descarga

    El audio ya convertido, sin marcas de agua y sin registrarte.

Cada conversión con pérdida cuesta una generación

Convertir un MP3 a AAC, o un AAC a MP3, no es una traducción. El archivo se decodifica de nuevo a audio en bruto y después se vuelve a comprimir con otro códec, que tiene sus propias ideas sobre qué se puede descartar. El primer codificador ya tiró todo lo que le pareció inaudible; el segundo toma ahora lo que quedó como si fuera el original y tira un poco más.

De ahí sale una regla práctica muy sencilla: convierte siempre desde la mejor fuente que tengas, nunca desde otra conversión. Si conservas el WAV o el FLAC original, tira de ahí aunque tengas también un MP3 a mano. Encadenar formatos con pérdida es justo lo que hace que el audio se vuelva poco a poco fino y metálico, y no hay ajuste de ningún conversor que devuelva una generación ya perdida.

Pasar de sin pérdida a con pérdida es una sola generación, y es honesto: para eso se hicieron estos códecs. El que engaña a la gente es el paso contrario: convertir un MP3 a WAV genera un archivo enorme que suena exactamente igual que el MP3, porque el detalle ya no estaba ahí antes de empezar.

Convertir formatos de audio en local, sin subir nada y sin topes

El MP3, el M4A, el WAV y los demás se procesan en tu propio dispositivo. Ni subidas, ni tope de tamaño, ni marcas de agua o sellos de audio añadidos al resultado.

Eso significa que una carpeta entera de grabaciones largas se convierte a la velocidad que dé tu equipo, no a la que permita un plan gratuito, y que nada de lo que conviertes acaba nunca en un servidor que no controlas.

Si el audio está metido dentro de un vídeo, el extractor de audio saca la pista primero, a poder ser sin ni siquiera recodificarla. Y si el problema es solo que suena demasiado bajo, lo que necesitas es el amplificador de volumen, no un cambio de formato.

Por qué no se sube nada

Otras herramientas envían tu vídeo a sus servidores, y eso les cuesta dinero por cada archivo, así que ponen marcas de agua, limitan el tamaño y te obligan a registrarte. Esta herramienta hace el trabajo aquí mismo, en tu navegador, con la potencia de tu propio dispositivo. Tu archivo nunca se sube: no hay esperas, ni marcas de agua, ni límites de tamaño, ni cuentas que crear.

Preguntas

¿Qué formato debo elegir?
El MP3 se reproduce en todo y es la opción segura por defecto. El M4A suena mejor con el mismo tamaño. El WAV y el FLAC son sin pérdidas (el FLAC ocupa la mitad que el WAV). Y OGG/Opus da los archivos más ligeros para voz y pódcast.
¿Puedo convertir el audio de un vídeo?
Sí: suelta cualquier vídeo y obtendrás solo su pista de sonido, en el formato que elijas.
¿Se pierde calidad al convertir?
Entre formatos con pérdida (MP3 → M4A) hay algo de pérdida generacional inevitable, aunque rara vez se nota a estas tasas de bits. Convertir a WAV o a FLAC no pierde nada.
¿Hay límite de tamaño?
No hay ningún límite artificial: el único límite es la memoria de tu dispositivo.
¿Se sube mi archivo?
No. La conversión se hace en tu navegador y el archivo no sale de tu dispositivo.

Más herramientas